By

Daniel Salvador. Fotógrafo. Sevilla.

Esta imagen de Cristo Crucificado fue realizada por el escultor Andrés de Ocampo en el año 1622.

Su atribución está felizmente documentada gracias a la restauración llevada a cabo en el año 1940 por Agustín Sánchez Cid, quien encontró en su interior un documento autógrafo del artista, donde se citaba la autoría y fecha de esta talla:

«Este Cristo se hizo en Sevilla, año de mil seizientos y veinte y dos. Hizolo Andrés de Ocampo, maestro escultor».

Se trata de una talla de Crucificado realizada en madera policromada, de 1,60 metros de alto.

Este Cristo de la Fundación es una réplica de otro anterior de Honduras tallado en 1620 por el mismo autor, y muestra sutilmente la influencia de la obra plástica del maestro Juan de Mesa.

Aunque cronológicamente debería estar enmarcado en el movimiento Realista de su época, responde al gusto manierista de su autor, mostrando una figura idealizada y apolínea que huye intencionadamente de toda estridencia o exageración. Representa a un Cristo muerto cuyo cuerpo se desploma en la Cruz con una total naturalidad y elegancia; así, la cabeza que cae sobre el lado derecho se adapta a la suave y arqueada disposición del resto del cuerpo.

Tallado con austera sobriedad y serenidad de expresión, su acertada imagen responde aún a la concepción idealizante y mística de los años finales del siglo XVI.

No obstante el autor sabe imprimir unas incipientes notas de barroquismo en esta obra, que se aprecian en algunos detalles, tales como la composición del sudario, la cabellera o los pies del Cristo, que expresan las señales hipostáticas de la muerte.

Al poco tiempo de fallecer su autor (10 de enero de 1623), la imagen pasó a ser propiedad del pintor luxemburgés afincado en Sevilla, Pablo Legot, quien lo encarnó con la palidez propia de un cadáver y lo vendió posteriormente a la Cofradía de Nuestra Señora de los Ángeles por la cantidad de 1.400 reales.

Este Cristo de la Fundación fue restaurado desde junio de 1988 hasta febrero del año siguiente en Madrid, en el Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, donde le fue aplicada una consolidación general del soporte de la cruz y repaso de ensambles, al tiempo que se le levantaron repintes de intervenciones anteriores.

Además, Juan Mayorga le labró una nueva cruz realizada en madera de caoba.

Fotografía realizada con el objetivo Nikon 50 mm 1.4

Related Posts

Daniel Salvador. Fotógrafo de obras de arte. Sevilla. Fotografía de estudio del Cristo del Buen...

Daniel Salvador. Fotógrafo. Sevilla. El próximo jueves 4 de abril se presentará en la sede de la...

Daniel Salvador. Fotógrafo de cuadros. Sevilla. Cuadro del pintor sevillano Luis Rizo Haro, como...

Leave a Reply