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Daniel Salvador. Fotógrafo.

La Festividad del Corpus Christi está unida a esta Villa, desde que fuera reconquistada definitivamente en el año 1.483 por Don Rodrigo Ponce de León. Es la fiesta mayor por excelencia, se viene celebrando cada año fiel a la tradición desde principios del siglo XV (1.500-2.013). Documentalmente se tiene constancia de la existencia de una cofradía dedicada al Santísimo Sacramento en el año 1.666.

Los preparativos de la fiesta comienzan varios días antes, con la corta de ramos, juncia y hierbas aromáticas por parte de los habitantes que se desplazan a grandes distancias. El domingo a las siete de la mañana comienza el exorno de las calles cubriendo con eucaliptos, adelfas y flores las paredes de las casas y esparciendo en el suelo la juncia creándose una tupida alfombra con un acre olor a río, transformándose en un vergel el recinto de la fiesta. Sobre los ramos caen colchas, encajes, mantones, que se conservan en las casas para semejantes ocasiones. A las doce comienza la solemne misa concelebrada en el Templo Parroquial de Santa María de la Mesa ante el retablo que presiden los Santos Patronos San Simón y San Judas Tadeo y Santa María de la Meza. Seguidamente se inicia la procesión abriendo el cortejo un guion barroco de plata, le siguen los niños de primera comunión, el palio de color rojo y gualda cuyos seis varales lo portan varones cercanos a la institución eclesiástica, y la Custodia que data del siglo XV de 83 cm de altura portada por el párroco, ayudado por el sacristán y sacerdotes invitados, a continuación autoridades, fieles y la banda de música local. Durante el recorrido de la procesión sacramental se levantan pequeños altares, donde la custodia hace estación y los fieles le rezan y cantan embargados de emoción y acendrada espiritualidad.

Tras la procesión estalla el día de fiesta, que tiene lugar en la caseta municipal, la plaza y calle principal. La fiesta se prolonga hasta el lunes, actualmente instaurado como fiesta local; durante esta jornada festiva transcurre el concurso de cachiporras zahareñas que se fabrican con la juncia (especie de látigo u honda que al crujirlo hace un sonido característico). Posteriormente tiene lugar la procesión de la Virgen del Rosario desde el Templo Parroquial, acto que se ha recuperado hace varios años, que hasta los años cincuenta procesionaba en el cortejo del Corpus Christi.

 

 

 

 

 

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